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Saab y su defensor, Abelardo de la Espriella

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Ricardo Puentes Melo

Por Ricardo Puentes Melo

Enero 18 de 2026

@ricardopuentesm

Me siento repitiendo la historia, una y otra vez, como en un nudo gordiano del cual es imposible salir, como Sísifo con su roca o como quien intenta deshacer, hilo a hilo, ese nudo mítico tejido con los mismos errores de siempre… sin que la espada de Alejandro aparezca nunca.

Lo advertí cuando Uribe designó a Juan Manuel Santos como heredero del caudal de tontos a quienes el culebrero paisa engañó ataviándose de un disfraz de “derecha” siendo, de la cabeza a los crocs, un maoísta total. Lo advertí cuando nuevamente se designó a otro socialista, Iván Duque, para administrar los votos de quienes detestan a los socialistas. Y lo volví a advertir cuando desenredé la madeja que evidenciaba que Gustavo Petro era el candidato pactado por Uribe, Santos, Cuba y las FARC.

La historia de amenazas, insultos en mi contra y burlas de los analfabetas es pública. No hay necesidad de recordarla.

Aunque sé que jamás obtendré respuesta de mi todavía apreciado Abelardo, quiero comentar los motivos de mi preocupación frente a su candidatura.

Lo dije antes. Yo conozco a Abelardo de la Espriella y me parece un tipo culto, inteligente, sagaz, buen catador de vinos y excelente gourmet y anfitrión. Le lancé la idea varias veces: “Por qué no te lanzas a la Presidencia de Colombia… Aunque no me gusta Bukele, por musulmán y mamerto, para el vulgo ignorante que se cree de derecha, ese parecido físico puede ayudarte..”

Aunque sé bien que Abelardo no se lanzó a la arena política porque yo se lo insinuara, lo cierto es que cuando lo hizo, sorpresivamente para mí, le solicité una entrevista para aclarar unas dudas y preocupaciones en torno a esa candidatura. Nunca había hablado de esos temas con él, porque siempre se mostró reacio a asumir una candidatura. Al menos eso parecía. Su respuesta ante mi petición fue: “Ahora no puedo, comandante.. Ando muy ocupado.. dame unos días.”

Pero ese momento jamás llegó. Le he escrito, le he llamado (sin respuesta), le he solicitado una y otra vez que hablemos sobre mis dudas, con la seguridad de que no quiero maltratarlo ni sacar un as bajo la manga en algún momento de la entrevista para que él quede sin palabras (cosa difícil). Nada. Silencio total.

Aunque sé que jamás obtendré respuesta de mi todavía apreciado Abelardo, quiero comentar los motivos de mi preocupación frente a su candidatura.

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El Dr. Abelardo de la Espriella

Tengo muy claro, y así lo dije en un artículo, que puedo diferenciar entre ser abogado de bandidos y ser cómplice de bandidos. Y ese, precisamente, es el meollo del asunto. Abelardo no solo ha sido abogado de bandidos sino, además, amigo de ellos.

Piedad Córdoba.

La fallecida comandante “Norma” de las FARC, personaje funesto para Colombia, cómplice de masacres, secuestros y genocidios, al igual que Cepeda lo es, no solo fue amiga de Abelardo, sino que aquella lo escogió como su abogado para sacarla de la sanción que la inhabilitaba para cargos públicos que le impuso el entonces procurador Alejandro Ordóñez.

Fue Piedad Córdoba, ficha del chavismo y amiga personal de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Abelardo de la Espriella, quien facilitó la entrada de Alex Saab al círculo de poder en Venezuela, alrededor de 2010-2011, cuando el barranquillero Saab -paisano y amigo de Abelardo- enfrentaba una crisis financiera por deudas pendientes del sistema Cadivi, el control de divisas de Venezuela.

Piedad Córdoba actuó como “madrina política” de Saab: lo presentó a altos funcionarios como Nicolás Maduro (entonces canciller) y Tareck El Aissami, ayudándolo a recuperar millones de dólares (alrededor de 30 millones) en exportaciones pendientes, muchas de ellas consideradas ficticias por las autoridades estadounidenses.

En septiembre de 2010, la Procuraduría General de la Nación (dirigida entonces por Alejandro Ordóñez) destituyó e inhabilitó por 18 años a la exsenadora Piedad Córdoba, acusándola de colaboración y promoción de las FARC (basado principalmente en correos encontrados en los computadores de Raúl Reyes).

Piedad Córdoba apeló mediante una acción de tutela y el 17 de octubre de 2013, la Corte Constitucional confirmó la sanción de la Procuraduría (7 votos a 2), dejando en firme su destitución e inhabilidad. Esto fue visto como su «muerte política» en ese momento.

El país estalló en alegría. Pero, al día siguiente,  el 18 de octubre, una noticia anuncia que Abelardo de la Espriella asumía como su nuevo defensor, para echar abajo la decisión de Alejandro Ordóñez-

Años más tarde, en 2016, el Consejo de Estado anuló la destitución e inhabilidad, argumentando que las pruebas (los computadores de Reyes) eran inválidas o insuficientes. Posteriormente, la Nación tuvo que indemnizar a Piedad Córdoba. Ese fue un logro de Abelardo, sin duda.

Hay muchas evidencias de los nexos entre Saab y Piedad. Existen correos electrónicos y manifiestos de vuelos que los vinculan: viajaron juntos en aviones privados a Ecuador en 2013, y hay registros de pagos o gestiones donde Córdoba intercedía por Saab y su socio Álvaro Pulido ante el régimen venezolano.

Existen informantes de la DEA y hay un informe de la Asamblea Nacional de Ecuador (2021-2022) donde se evidencian nexos más profundos, incluyendo posibles negocios involucrando a hijos de Córdoba, comisiones por gestiones y apoyo financiero y político.

Esto condujo a que la Corte Suprema de Justicia en Colombia citara a Piedad a versión libre, en 2022. El gobierno de Estados Unidos le revocó la visa en 2016 debido al cúmulo de evidencias.

El exjefe de inteligencia chavista Manuel Cristopher Figuera (en exilio) afirmó en 2024 que Córdoba introdujo a Saab y otros empresarios colombianos en negocios millonarios con Venezuela.

Córdoba siempre ha admitido conocer a Saab desde hace años, cuenta que lo conoció en una campaña política del partido Liberal y que se sintieron identificados por el tema pro palestino (anti Israel) debido a que el padre de Saab es, palestino y musulmán, siempre ha sido activista en esa causa.

Aunque Piedad niega haber presentado a Saab con Chávez y Maduro, se comprobó que participaba en sus negocios recibiendo comisiones y prebendas por sus gestiones. En entrevistas (como en Semana en 2023) defendió su inocencia, diciendo que Saab era «inocente» y ejercía funciones diplomáticas para Venezuela. Igual que lo ha hecho Abelardo de la Espriella.

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El doctor Abelardo de la Espriella y el doctor Álvaro Uribe Vélez

Alex Saab

Alex Saab, es empresario colombiano (barranquillero, como Abelardo, y amigo suyo) cercano al chavismo, actuó como facilitador principal en la alianza Venezuela-Irán durante los años de mayor cooperación (2019-2025)

Saab fue pieza clave en los intercambios de oro por combustible y suministros. Saab fue el «enviado especial» de Maduro a Irán, negociando directamente envíos de gasolina, aditivos y técnicos iraníes a cambio de oro venezolano (estimados en cientos de millones de dólares, como las famossas 9 toneladas reportadas en 2019-2020 vía aerolíneas como Mahan Air. Esto permitió a ambos países evadir sanciones estadounidenses.

Alex Saab fue extraditado a EE.UU. en 2021, acusado de lavado de dinero como presunto testaferro de Maduro; luego fue liberado en un canje de presos en diciembre 2023 y ahora es ministro en Venezuela. Aunque el día de ayer se difundió la noticia de que había sido destituido (por instrucciones de Trump). Aunque jamás hubo condenas judiciales contra Piedad Córdoba por esto, las investigaciones destacan su rol como puente entre empresarios colombianos y el régimen chavista.

Las Misiones «humanitarias» y diplomacia encubierta: Fue detenido en 2020 en Cabo Verde precisamente en un vuelo hacia Irán para gestionar combustible. Maduro lo nombró diplomático para otorgarle inmunidad, destacando su rol en acuerdos con Teherán.

Saab ha mantenido vínculos indirectos con proxies iraníes. Reportes de inteligencia y medios lo asociaron con redes de lavado que beneficiaban a Hezbolá (que es un proxy clave de Irán), incluyendo financiamiento vía narcotráfico y oro en regiones como el Arco Minero del Orinoco, donde operan células de Hezbolá.

Saab es el «superfacilitador» que conectaba al régimen venezolano con Irán para sostenerse económicamente y desafiar a EE.UU., alineándose con la estrategia iraní de proyectar influencia en el «patio trasero» estadounidense.

Es evidente la conexión documentada de amistad y facilitación política y empresarial según múltiples fuentes independientes y opositoras al chavismo, entre Piedad y Saab, aunque ella lo negó siempre.

Alex Saab ha sido una pieza clave en los intereses de Irán en Venezuela y su estrategia antiestadounidense, como lo mencionamos en un video anterior.

Después de su captura, Saab fue liberado por EE.UU. en diciembre 2023 en un canje de prisioneros y regresó a Venezuela, donde ocupó cargos como presidente del Centro Internacional de Inversiones Productivas y ministro de Industria (hasta 2025).

Con la captura de Maduro, a principios de Enero, Irán perdió su principal aliado en América Latina, y Saab está en grave riesgo de ser capturado en este nuevo contexto político de Venezuela.

Así que Saab fue una ficha vital para el terrorismo de Irán y su plan de evasión de sanciones y expansión regional vía Venezuela.

Saab siempre describió a De la Espriella como «un gran abogado y amigo» en entrevistas 

El papel de Abelardo

Abelardo De la Espriella fue el principal defensor legal de Alex Saab en Colombia entre 2013 y 2019. Su rol fue importante en varios aspectos del caso de Saab, quien fue acusado por EE.UU. de lavado de dinero y de actuar como testaferro de Nicolás Maduro.

Abelardo representó a Saab en investigaciones colombianas por presunto lavado de activos y corrupción. Emitió muchos comunicados defendiendo su inocencia, denunciando supuestas extorsiones contra su cliente por parte de funcionarios policiales y judiciales, y cuestionando publicaciones periodísticas, como esa de El Espectador de 201.

La firma de abogados de Abelardo estuvo involucrada en contactos con un policía corrupto (Eddy Pinto Rúa) que alertó sobre un operativo para capturar a Saab y su familia en Colombia, permitiendo que escaparan, presuntamente a Venezuela. Aunque Abelardo De la Espriella denunció el caso como extorsión y fue absuelto disciplinariamente (la Comisión Nacional de Disciplina Judicial concluyó que no autorizó pactos ilegales), esto generó controversias y acusaciones de fraude procesal.

Según declaraciones del propio De la Espriella, en entrevistas de 2025, al enterarse de los vínculos de Saab con el régimen venezolano, lo asesoró para que negociara con autoridades estadounidenses. sugiriéndole cooperar y «entregar» información sobre Maduro a cambio de beneficios. Saab rechazó el consejo, lo que llevó a la ruptura. Eso dice Abelardo.

En 2019 terminó la relación profesional tras las sanciones de OFAC (Lista Clinton) contra Saab en julio de 2019, ya que como residente permanente en EE.UU., Abelardo necesitaba licencia especial para representarlo. Pero eso no impidió que Abelardo siguiera defendiendo públicamente a Saab, después de las sanciones. Las sanciones de la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de EE.UU.) juegan un rol clave en la historia de Abelardo De la Espriella con Alex Saab, ya que fueron el motivo principal por el que el abogado terminó su representación legal del empresario.

De la Espriella, quien era residente permanente en Estados Unidos (green card desde 2017) y tenía una oficina en Coral Gables (Florida), estaba sujeto a las regulaciones de OFAC. Según la ley estadounidense, cualquier persona o entidad bajo jurisdicción de EE.UU. (incluyendo residentes permanentes) *prohíbe proporcionar servicios* (como representación legal) a personas sancionadas sin una licencia especial de OFAC. Es decir, no abandonó la defensa jurídica de Saab por razones éticas y morales, sino por las normas del gobierno americano.

Por eso, inmediatamente después de las sanciones (en julio de 2019), De la Espriella anunció que *renunció a la defensa de Saab* y terminó la relación profesional de mutuo acuerdo. Él ha explicado públicamente que no solicitó ni obtuvo licencia de OFAC porque decidió no continuar, priorizando el cumplimiento legal

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La campaña de Abelardo de la Espriella: "Firmes por la Patria"

Abogado y amigo.

Saab siempre describió a De la Espriella como «un gran abogado y amigo» en entrevistas (2021), mientras que el abogado ha enfatizado que su defensa se basó en la presunción de inocencia y que rompió vínculos éticamente. Pero Abelardo hizo lo propio respecto a Saab. Este episodio ha sido polémico en la carrera política reciente de De la Espriella

¿Cómo un patriota puede ser “abogado y amigo” de quienes han intentado una y otra vez destrozar a Colombia y someterla a ataques terroristas?

¿Cómo un “abogado y amigo” no solo de narcotraficantes sino de terroristas que han atacado y/o gestionado y facilitado las masacres de miles de colombianos puede pretender ser el candidato “outsider” que va a luchar, precisamente contra el narcotráfico y el terrorismo?

¿Por qué no has aclarado satisfactoriamente tus vínculos contractuales con Daniel Peñarredonda y su familia, socio de Alex Saab?

¿Por qué aseguras que tu campaña política la financias con recursos derivados de tu “visión empresarial”, cuando ya sabemos (por el informe periodístico ya difundido) que esas empresas están quebradas?

¿Por qué juras que vendiendo apartamentos lujosos se financia tu campaña, cuando quienes sabemos mínimamente sobre el tema, estamos conscientes de que para vender un apartamento normal, estrato 6, en Bogotá, o proyectos inmobiliarios en zonas exclusivas de Barranquilla, a precio de ganga, hay que esperar años y años?

¿Nos ves la cara de huevones a todos, Abelardo?

No, no te creo del todo, Abelardo, en tu versión completa sobre el caso de Alex Saab. Tu explicación principal, que fue un trabajo profesional legítimo hasta julio de 2019, que renunciaste inmediatamente tras las sanciones de OFAC por ser residente permanente en EE.UU., y que incluso aconsejaste a Saab para negociar con la DEA y la Justicia estadounidense y entregar información sobre Maduro, no me cuadran, comandante.

¿Por qué nunca has mostrado el documento formal de renuncia al poder otorgado por Saab?  Dices que se protocolizó en el proceso colombiano pendiente, pero no lo has exhibido públicamente pese a demandas y retos, y quienes lo buscamos no lo hemos encontrado.

Al día siguiente de que Saab entrara en la Lista Clinton (25 julio 2019), tu firma, querido Abeladro, emitió un comunicado defendiendo los derechos de Saab a la presunción de inocencia. Ese documento lleva el logo de “De la Espriella Lawyers”. Esto sugiere que, al menos inicialmente, no cortaste de raíz la relación o defensa pública, lo cual contradice tu aseveración de una renuncia «automática e inmediata» por cumplimiento estricto de OFAC.

Tú sabías, Abelardo, de los vínculos de Saab con el régimen de Maduro, y consecuentemente con los proxys iraníes que financian a las narcoguerrillas colombianas. Saab confesó esos vínculos desde 2016 y aun así tú seguiste defendiéndolo públicamente y asegurando que Saab era  un»empresario honesto». Y lo hiciste durante años.

No es delito defender bandidos y terroristas de la peor laya, Abelardo. Por eso escogiste ser abogado penalista. Y es cierto que no tienes sanciones penales ni disciplinarias por esto, lo repites una y otra vez. Y es cierto.  

Como cierto es que un abogado penalista puede defender a quien sea bajo presunción de inocencia. Pero el timing, las defensas públicas post-OFAC y la opacidad sobre tu renuncia formal hacen que tu narrativa suene falsa, chimba.

Te creo a pedazos, Abelardo. Fuiste abogado de Saab sin infligir la ley, le aconsejaste negociar con los gringos, rompiste con su defensa legal (aunque seguiste defendiéndolo mediáticamente y llamándolo “mi amigo”), pero no creo que tu conciencia esté limpia respecto a la defensa de ese terrorista que siempre ha querido que el dinero iraní entre a financiar la droga, el secuestro, el terrorismo, las masacres y los asesinatos de campesinos en Colombia.

No hay coherencia en tu brillante discurso que ha engañado a millones de colombianos que, cegados por las luces de tu espectáculo, creen sinceramente que tú nos librarás de los enemigos que tú defiendes y que son tus amigos, socios y financistas de tu boyante posición económica.

Mi apreciado Abelardo: Lo repito. Que hayas defendido narcoterroristas enemigos de Colombia, y que te hayas lucrado por ello, no afecta mi aprecio por ti.

Pero otra cosa es cuando existe el peligro de que mi amada patria termine en manos de tus amigos, los asesinos de colombianos, los mismos que ya están en tu campaña política.

Perdóname estos pensamientos, pero ya me conoces. Soy, como dicen Uribe y su combo de malparidos, “insobornable”.

Te sigo apreciando. Y espero desde el fondo de mi corazón que no caigas como ficha de dominó en ese “domino show” en el que Donald Trump ya tumbó la primera ficha.

 

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