La reconstrucción de los Balcanes pasa por la necesaria reconciliación entre Serbia y Kosovo y, en un futuro más cercano, por la integración de estos países, junto con Albania, Macedonia del Norte, Montenegro y Bosnia y Herzegovina, en la UE, un escenario todavía lejano debido al veto impuesto por el presidente francés, Emmanuel Macron, a nuevas ampliaciones hacia el Este por parte de esta organización supranacional. También estos países deben acometer profundas reformas políticas y económicas para adecuarse a las estructuras comunitarias si de veras en un futuro quieren pertenecer a la UE.
Kosovo reconoce Israel e instala embajada en Jerusalén
En cualquier caso, es innegable el éxito de Trump al lograr un acuerdo que no solamente ha conseguido sentar en la mesa a dos países que hasta ahora eran casi enemigos, sino que, por fin, la lógica aplastante de los negocios se impone sobre el sonido de las armas, tal como ha sucedido tantas veces en esta región siempre compleja y turbulenta. Se han sentado las bases para comenzar a trabajar juntos, pero sobre todo para cimentar sus relaciones sobre la base del diálogo, la comprensión mutua y el reconocimiento del otro, superando los viejos odios y el recuerdo de las guerras pasadas.
Finalmente, el acuerdo también tiene un aspecto histórico y trascendental porque Kosovo se ha comprometido a reconocer a Israel y a fijar su embajada en Jerusalén, siendo el primer país musulmán del mundo en hacerlo y sumándose a otros Estados que ya lo han hecho. Trump, pese a las fuertes críticas recibidas por supuestamente haber desatendido las cuestiones internacionales durante su mandato, ha demostrado en los últimos meses, ya casi en la recta final del mismo, ser un líder capaz de concitar importantes acuerdos, como, por ejemplo, el reciente entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, y dar muestras de un mayor liderazgo que una UE cada vez más apagada y eclipsada, casi sin iniciativas internacionales ni ideas propias.
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