gilinski-petro

Jaime Gilinski y Gustavo Petro (fotoedición tomada de Internet)

rafael pardo
Rafael Pardo

Por Rafael Pardo

@santiagopardo1423

«Toda batalla se gana mucho antes de haberla peleado.»
 Sun Tzu, _El Arte de la Guerra

Esto no es una elección normal. Aquí se decide si Colombia elige gobierno, o si acepta un montaje armado desde arriba para que gane el mismo de siempre.

1. A la izquierda le conviene que pase Abelardo de la Espriella. Porque es funcional para perder.*

No es casualidad. Cuando Paloma Valencia ganó la consulta y dejó a Vicky Dávila fuera de juego, el plan original se cayó. Vicky era el proyecto de Jaime Gilinski: dividir la derecha y mantener control mediático.


Entonces sacaron el comodín. Inflaron a Abelardo con pauta, bodegas y ruido digital desde el mismo ecosistema que financia a la izquierda. No para que gane. Para que pase a segunda vuelta y se queme contra Cepeda.

Abelardo no tiene estructura territorial, no tiene bancada, no sostiene un debate técnico. Es el candidato perfecto para legitimar una derrota que deje a la izquierda gobernando 4 años más.

2. Jaime Gilinski no invierte para perder.*

Compró el 50% de Semana por $75.000 millones en 2022, con la empresa reportando pérdidas operativas de $14.000 millones. Nadie hace eso por caridad.

Ese mismo año el gobierno Petro le adjudicó a sus grupos el control del Banco Agrario por $1.2 billones y mantuvo contratos millonarios en obra pública y banca. Un empresario que depende del Estado no apuesta contra el modelo que lo sostiene.


uribe paloma y duque

Por eso si yo fuera petrista, votaría por Abelardo en *primera vuelta*. No en segunda. En primera, para que pase a segunda vuelta y garantice el escenario que más le conviene al gobierno: derecha dividida, candidato débil, derrota asegurada.

3. Con cara gana Gilinski y con sello pierde Colombia.

Si gana Cepeda, Gilinski mantiene sus contratos y su influencia con un gobierno amigo.

Si gana Abelardo, Gilinski gana igual. Abelardo llega sin partido, sin gobernadores, sin bancada. Un presidente así no gobierna. Depende del oxígeno mediático para sobrevivir en el Congreso. Y ese oxígeno lo controla quien maneja Semana.

Resultado: un gobierno de Abelardo termina siendo una coalición tácita con Gilinski. Él pone el micrófono, Abelardo pone la firma.

Por eso el tablero ya está armado. Te hacen creer que eliges entre dos proyectos de país. Pero ambos proyectos terminan en el mismo despacho.

*Conclusión*

La gente va a salir a votar pensando que elige presidente. Y en realidad va a ratificar al dueño del tablero.

La única forma de romper eso es dejar de pelear la batalla que ellos montaron. Y esa batalla no se gana con más ruido. Se gana dejando de jugar su juego.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *